En relación con el libro de Cardenal Sarah y Benedicto XVI.


Benedicto XVI nunca vio ni aprobó el libro que el cardenal Sarah presenta como de ambos.


Es un ataque contra Francisco disfrazado de defensa del celibato.


(Juan Vicente Boo - 14 de Enero de 2020 - Corresponsal en el Vaticano - ABC)

Papa Francisco y Benedicto XVI en el Vaticano en 2016

El libro firmado por Benedicto XVI y el cardenal Robert Sarah, lanzado a bombo y platillo ayer por el diario “Le Figaro” y medios conservadores norteamericanos e italianos es una manipulación editorial y mediática en la que el Papa emérito no ha tenido parte alguna, según manifestaron ayer fuentes muy cercanas a Joseph Ratzinger.

Todo parece indicar una grave manipulación de Benedicto XVI por parte del cardenal guineano, prefecto de la Liturgia y uno de los principales opositores visibles a Francisco.

“Desde lo profundo de nuestros corazones”, presentado como una defensa ardiente del celibato sacerdotal frente a la propuesta de ordenación sacerdotal de diáconos permanentes indígenas formulada en octubre por el Sínodo de la Amazonia era, en realidad, una maniobra contra Francisco, que pilló completamente por sorpresa al Vaticano.

Portada libro escrito por Benedicto XVI y Cardenal Sarah

Desde hace seis meses, Benedicto XVI no está en condiciones de escribir y apenas de hablar, como han constatado personas que le visitan. Posiblemente mantenga su extraordinaria lucidez, pero las conversaciones, imprecisas, no suelen pasar de los diez minutos, por no mencionar sus dificultades de vista, audición y la debilidad general.

Al cabo de una jornada de desconcierto, en la que el departamento de Comunicación del Vaticano prefirió inicialmente minimizar el impacto del inusitado gesto de Benedicto XVI y el prefecto de la Liturgia, y reiterar la firme postura de Francisco en favor de mantener el celibato, fuentes muy próximas al Papa emérito “descubrieron el pastel”.

Benedicto XVI no ha escrito ese libro con el cardenal Sarah, no ha visto ni aprobado la portada ni el hecho de que se presentase como escrito “a cuatro manos”.

Aparte de la foto demasiado ostentosa, resultaba muy extraño que firmase “Benedicto XVI” cuando, siendo todavía papa, había firmado “Joseph Ratzinger – Benedicto XVI” su gran obra “Jesús de Nazaret, precisamente para dejar claro que no era un libro de magisterio sino una reflexión personal.

Lo sucedido es que hace unos meses Benedicto XVI trabajaba en un texto sobre el sacerdocio y el cardenal Sarah le pidió verlo. El papa emérito se lo dejó sabiendo que el prefecto de Liturgia estaba escribiendo un libro sobre el sacerdocio y, probablemente, pensando que lo utilizaría solo como “background”.

A partir de ahí, todo es obra del cardenal guineano y de su publicita, Nicolas Diat, junto con las editoriales Fayard de Francia, Ignatius Press de Estados Unidos y Cantagalli de Italia.

Si bien es correcto defender el celibato, el modo de hacerlo era una falta de respeto a las iglesias orientales y al Papa Francisco, a quien corresponde la decisión final en conciencia, libre de las presiones mediáticas que los propios autores del libro denunciaban pero a la vez practicaban con ese lanzamiento.

La edición norteamericana lleva como subtítulo alarmante “Sacerdocio, celibato y la crisis de la Iglesia católica”. El adelanto de parte del contenido en tono catastrofista por el diario “Le Figaro” recuerda el lanzamiento mundial del manifiesto del ex nuncio en Estados Unidos Carlo Maria Viganò, quien pedía la dimisión del Papa Francisco sobre bases absolutamente falsas.

Un texto atribuido a Benedicto XVI afirma que “de la celebración diaria de la Eucaristía, que implica un estado permanente de servicio a Dios, nace espontáneamente la imposibilidad de un lazo matrimonial”. El cardenal Sarah habla incluso de “sacerdotes de segunda clase”.

La realidad histórica es que siempre ha habido sacerdotes casados, del mismo modo que continúa habiéndolos en las Iglesias ortodoxas y también en las 23 Iglesias católicas de rito oriental.

De hecho, la introducción de los sacerdotes casados en la Iglesia latina fue llevada a cabo por Benedicto XVI en 2009 con la constitución apostólica que creó los ordinariatos para sacerdotes y fieles anglicanos que vengan a la Iglesia católica manteniendo su rito y su tradición.