MALDITA RIQUEZA, "MALDITO PARNÉ..."

La copla que cantaba Estrellita Castro, «María de la O». «qué desgraciaita, gitana, tú eres teniéndolo tó»…, a pesar del «mardito parné» o «por su curpita»… No es que el dinero sea maldito. El dinero ha sido un invento humano para facilitar el intercambio comercial de bienes y servicios, superando el primitivo trueque, pero…

AUTOR: Deme Orte


¿QUÉ DECIMOS CUANDO DECIMOS DIOS?..."

«Es una enorme ilusión imaginarse que uno se ajusta a la realidad sin más a través de su lenguaje; y que éste es un medio de resolver los problemas de la comunicación: La verdad de la cuestión es que el mundo real está construido inconscientemente, en gran medida, sobre los hábitos lingüísticos del grupo social.» (Benjamin Lee Whorf)...

AUTOR: Jose Luis Alfaro


DECONSTRUYENDO PARA RECONSTRUIR

La copla que cantaba Estrellita Castro, «María de la O». «qué desgraciaita, gitana, tú eres teniéndolo tó»…, a pesar del «mardito parné» o «por su curpita»… No es que el dinero sea maldito. El dinero ha sido un invento humano para facilitar el intercambio comercial de bienes y servicios, superando el primitivo trueque, pero…

AUTOR: Varios


CRISTIANISMO(S)

Adopcionistas, arrianos, bogomilos, cátaros, docetas, ebionitas, encratistas, mesalianos, milenaristas, modalistas, sabelianos, monofisitas, montanistas, nestorianos, novacianos, patripasionistas, paulicianos, pelagianos, priscilianos, valdenses, luteranos, calvinistas, teólogos de la liberación, lefebrianos, comunidades de base, kikos, focolares, moceoperos…, sea que echemos la vista atrás hacia los orígenes del movimiento de Jesús, sea que la fijemos sobre nuestro presente, la pluralidad de teologías, comunidades, ritos y liturgias que jalonan la historia de la Iglesia, aconsejan referirse al hecho cristiano utilizando el plural: los cristianismos en lugar del monolítico –y nunca existente- singular: cristianismo. El pluralismo forma parte del ADN de lo que se ha venido uniformando bajo el denominador común de cristianismo...

AUTOR: Pepe Laguna y Paula Depalma


ÉTICA PARA UNA SOCIEDAD NUEVA

Un día, alguien muy agitado, le dijo a Socrates: - Tengo algo que contarte... - Un momento, ¿Has pasado lo que tienes que decirme por los tres coladores?. El primero es la verdad, ¿Has comprobado lo que vas a decirme? - No, solo lo he oido contar. - ¿Lo has hecho pasar por el colador de la bondad?, ¿tiene, al menos, algo bueno? - No, al contrario... - Probemos, pues, el tercer colador y pregúntemonos si es útil contar lo que te agita. - Útil, la verdad es que no es... - Pues bien, dijo Sócrates, si lo que tienes que decirme no es ni verdader ni bueno ni útl, ¡Olvidalo y no te preocupes más! La moraleja es qu evitemos lo que amenaza con perturbar la atmósfera de nuestra sociedad: lo falso, lo instantáneo, la moda y la frivolidad...

AUTOR: Fernando Bermúdez


UN TIEMPO AMBIGUO PERO ESPERANZADOR

«La mayor parte de la humanidad que ha existido siempre ha creído que el mundo es una continuación de lo que existía. Para los griegos el mundo era cíclico. Pero hace dos siglos empezamos a vivir bajo la presión del futuro, la consciencia de que podíamos construir el mundo, que era mejorable. Y ahora sabemos perfectamente que el mundo es impredecible y que nuestro papel en él ni siquiera es el principal. Estamos teniendo severísimos problemas con las formas de gobierno autocráticas, con nuestra estructura productiva, con el problema del dinero –la enorme masa dineraria que se mueve todos los días en el mercado del dinero mismo- y sabemos que todo esto es impredecible. Y eso te hace dolorosamente consciente de lo que tienes y de lo frágil que es». (Amelia Valcárcel. Público. 01.07.2016).

AUTOR: Ramón Alario


MISERICORDIA CONFLICTIVA

La misericordia no es patrimonio del cristianismo; muchas tradiciones religiosas, filosóficas y humanistas llevan inscrito en su ADN ético el imperativo de comportarse misericordiosamente con el prójimo. Es precisamente esa pluralidad de motivaciones la que aconseja definir la singularidad de la misericordia cristiana. Las más de las veces, los actos de misericordia de Jesús, lejos de concitar el aplauso unánime de los presentes, culminaban con sonoros enfrentamientos con los representantes de la autoridad. Aplicarle, por tanto, la definición genérica de «hombre misericordioso» es quedarse en una superficialidad homogeneizadora que asimila al Nazareno con cualquier mecenas altruista.

AUTOR: Pepe Laguna

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