LA IGLESIA Y SUS POSIBILIDADES

 

Este viejo título de una obra de Borget (1.968) es también homenaje a cuantos han soñado una iglesia fraterna, de iguales, con posibilidades....

En momentos de revisión como el actual puede surgir fácilmente una doble postura: o el desaliento o el grito de protesta: A esto no puede quedar asi@ ... A se ha luchado demasiado para que termine rota cualquier esperanza@ .

La larga prehistoria de todo cambio en la iglesia tendrá que estallar de alguna manera.

Sin se abrieron ventanas para que entrara en aire fresco del Espíritu, ese mismo Señor no puede dejarse otra vez atrapar y encerrar en muros viejos con odres viejos.

Cuando tantas y tantas mujeres y hombres han consagrado sus vidas a empujar la historia, a acelerar el resurgir de comunidades, a trabajar en formas de ministerio que sean servicios reales ante necesidades reales... todo eso no puede quedar truncado.

Todo este rumor de esperanza quiere ser también, necesariamente, el pórtico de esta revista que tienes en tus manos. El trabajo iniciado por los curas obreros (Vid la sección A Un grano de sal@ ) no ha quedado en la aventura personal de A unos cuantos chiflados@ .

Esas experiencias vivas, junto a otras muchas silenciadas a veces o tapadas malintencionadamente en otras ocasiones (lease curas en familia, pequeñas comunidades de base, teología de la liberación, iglesia pobre y en opción por los pobres...) No han quedado en el terreno de lo anecdótico.

Desde TH-TA seguimos apostando por las posibilidades de la Iglesia, nuestra querida iglesia que soñamos y esperamos. Esta Iglesia que ya esta en medio de nosotros.

Que suerte tenemos ya los que nos hemos dejado llevar por la esperanza, por la fuerza suave y hasta callada del Espíritu.... los que nos hemos dejado llevar, viviendo gozosamente, en brazos de un mundo nuevo y una iglesia nueva... que sabemos que son posibles.

Somos conscientes de nuestros esfuerzos y del de otras hombres y mujeres.... pero también somos conscientes de que las cosas de Dios son sus cosas.

Esas cosas son las que nos hacen vivir las posibilidades de la Iglesia.