EL OBISPO CATÓLICO IRLANDÉS CASEY

 

 

 

El ex obispo de Galway (.Irlanda) Enmonn Casey reconoció públicamente su paternidad el lunes por la noche y admitió haber utilizado fondos de la Iglesia católica para la manutención de su f~a secreta El dinero malversado fue devuelto el viernes pasado, horas después de su dimisión, por donantes anónimos. Casey rompió su silencio con una declaración escrita remitida al administrador provisional del episcopado de Galway.

El ex obispo admite en su confesión haber * pecado contra Dios y su Iglesia, contra el sacerdocio y contra los feligreses de GaIway y Kerre+ y haber * dañado cruelmente + a su hijo Peter y a la madre de éste, la divorciada norteamericana Annie Murphy. * Rezad por mí+ , terminaba la nota.

El hijo del obispo, Peter Eamonn Murphy, de 17 años, dijo sentirse 4eliz y orgulloso+ al conocer la declaración. * No tengo palabras. Es increíble. No puedo pedir más. Está claro que admite sus errores. Lo que ahora deseo es reunirme con él. Creo que todo ha valido la pena + , afirmó Peter. La madre, Annie Murhpy, anunció públicamente su condición de ex alcohólica * antes de que lo averigüe la prensa+ , y valoró positivamente la confesión M ex obispo.

La declaración de Earnmon Casey, que comenzaba con la frase * reconozco que Peter Murphy es mi hijo+ , fue hecha públicamente por su sucesor provisional al frente de la diócesis de Galaway, James McLough1in. Casey aseguraba haber contribuido a la manutención de su hijo * desde su nacimiento+ , y explicaba: * Todos los pagos [a madre e hijo] procedieron de mis recursos personales, excepto el que ascendía a 70.669,20 libras irlandesas (11,5 millones de pesetas), pagado a Annie Murphy a través de su abogado norteamericano en julio de 1990+ . * Dicha suma+ , añade Casey, * fue extraída de la cuenta corriente diocesana por orden mía+ .

PRÉSTAMO A TERCEROS

* La operación+ , según Casey, * fue descrita como un préstamo a terceros, sin revelar a nadie la naturaleza y propósito de la transacción. Fue siempre mi intención devolver el dinero, y después de mi dimisión varios donantes lo han reintegrado con intereses a la diócesis+ .

El administrador James McLough1in dijo ayer que había descubierto la transacción de 70.669,20 libras en cuanto se hizo cargo de la diócesis, aunque * parecía un préstamo legítimo+ . Confirmó que el dinero había sido devuelto, pero admitió sentirse triste y sorprendido+ por la malversación. Uno de los miembros M comité diocesano que supervisa las fianzas de la diócesis de GaIway, Tom Kyne, comentó que la confesión de Casey * aclara por fin las GOsas+ .

 

Míchael Higgins, diputado al Parlamento por Gaiway, opinó que * la señora Murphy y su hijo deben sentirse aliviados, después de todo lo que han sufrido+ , y agregó que el misterio financiero ha quedado ahora resuelto. El alcalde de Gaiway, Michael Leahy, pidió, sin embargo, que * la administración M dinero de la Iglesia sea más cuidadosa en el futuro, para que no se repítan actuaciones de este tipo+ .

* PIDO PERDÓN +

En su dramática nota, Casey pedía que se respetaran su desaparición temporal y su necesidad de reflexión: * He confesado mis pecados a Dios y he pedido su perdón, igual que pido el vuestro. Oración, consejo y diálogo es lo que necesito ahora, antes de tomar decisiones definitivas y antes de dedicarme a curar las heridas que he causado, particularmente a Ann y Peter. Ya estoy en ese camino y estoy determinado a perseverar+ , añadía el ex obispo de GaIway.

Tomado de * El País+ , 13 de mayo 1992

EL POBRE OBISPO

Veo a todas horas al obispo irlandés; las escenas de prédica que le revelan un poco jocundo, como bailando su sermón. Debe de ser gracioso, simpático. Aquí, el caso se sigue de manera especial. Los medios integristas, que no pueden negarla información de este pecado, lo explican diciendo que es partidario de la teología de la liberación: un sospechoso de todo. Se comienza creyendo que el evangelio está entre los pobres de este mundo y se termina en la lujuria.

El asunto está mal enfocado, y con mucha malignidad: el personaje genuinamente malo de esta historia es la señora americana divorciada que sedujo al obispo, le hizo tener un desliz y, de] desliz, un hijo. A partir de lo cual comenzó a extorsionarle, a sacarle dinero; aunque fuera de los cepillos de la catedral; y a preparar pruebas y fotos clandestinas para apretarle cada vez más. La amante del obispo le eligió, precisamente, por su condición: por su debilidad de estado, por su obligación pastoral de silencio y de evitar el escándalo. Un calvario.

Sí un obispo entrase alguna vez en el reino de los cielos, sería este irlandés, sobre el que se lanzan ahora otras mujeres -unas moiras, dirán en Irlanda- que le culpan de pertenecer a una Iglesia que castiga y prohíbe en la vida civil el aborto mientras él se entrega a la lujuria -una vez, que se sepa- y distrae los fondos de sus feligreses. Sin la nueva moda de] fanatismo de la Iglesia católica irlandesa y su penetración en forma de dictadura en la vida civil, y reciente el caso de la mujer de 14 años violada a la que se negó no sólo el derecho de aborto, sino el de salir de] país para hacerlo, este caso no tendría más vuelo.

Por estos países de Iglesia triunfante se sabe que un hijo de cura no es una cosa tan infrecuente como para escandalizarse. Y éste no debe ser tan pecador, tan maligno: si lo fuese, hubiera hecho abortar a la seductora, o simplemente la habría asesinado en un momento oportuno, que siempre los hay. Si ha cargado con la tragedia es porque es algo más que obispo: un buen hombre, un creyente en contra suya. Un pobre diablo.

Eduardo Haro, en * El País+ , -13 mayo de 1992